• Las comunidades realizan ejercicios de exigibilidad de sus derechos.

  • Las personas participantes de los procesos mejoran el desempeño de los roles en los cargos administrativos.

  • Las comunidades intervenidas cuentan con un mayor nivel de conocimiento y de participación en los procesos comunitarios.

  • Las comunidades tienen mayor conciencia del valor de su territorio.

  • Las comunidades ven las herramientas construidas (planes de etnodesarrollo, planes de vida y reglamentos internos) como ruta para el ejercicio de la gobernabilidad y vivir la vida de manera digna en el territorio.